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Los Programas Oportunidades y de Apoyo Alimentario (PAL) culminaron este 2011 la bancarización de 6.5 millones de titulares jefas de familia, con el propósito de que tengan las herramientas que les permitan su integración plena en actividades productivas y económicas de manera permanente mediante su inclusión al sector financiero, afirmó el Secretario de Desarrollo Social (Sedesol), Heriberto Félix Guerra. 
El funcionario destacó que la bancarización de las transferencias económicas busca coadyuvar al rompimiento de la transmisión generacional de la pobreza, además de formar parte del nuevo modelo de atención iniciado en 2009 y que facilita el retiro de sus recursos de manera sencilla, segura y moderna en las tiendas Diconsa, en las oficinas de Telecomm o en sucursales bancarias.

Al respecto, Heriberto Félix Guerra mencionó que estudiosos de la política social señalan que la inclusión financiera es un poderoso instrumento para mejorar el nivel de vida, al brindar oportunidades de desarrollo a la población marginada.
Explicó que en 2012 las 6.5 millones de titulares de Oportunidades y del PAL contarán con una tarjeta de débito o prepagada en la que se depositarán las transferencias de recursos, los cuales podrán retirar de manera sencilla, segura y moderna.
El encargado de la política social de México detalló que las titulares beneficiarias contarán con una tarjeta bancaria -de débito o prepagada-, con la que podrán pagar sus compras en los comercios afiliados y retirar dinero, sin cobro de comisiones, en los comercios que ofrecen el servicio denominado cash back.
En el caso de las tarjetas de débito, el Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi) ofrece el beneficio de no requerir un saldo mínimo promedio y la posibilidad de realizar retiros o consultas de manera ilimitada en las ventanillas de la institución.
Heriberto Félix Guerra explicó que en las regiones donde aún no existen servicios bancarios, las instituciones liquidadoras usan terminales electrónicas que tienen la información de nómina alimentada vía satélite y reconocen la huella digital de la beneficiaria, por lo que el uso de las tarjetas será seguro y transparente, con la garantía de que los apoyos serán recibidos por quienes realmente los necesitan.
El uso de formas electrónicas de pago supone un menor costo de transacción para las beneficiarias, al considerar el ahorro en tiempo y costo de traslados; a largo plazo, contribuye a incluir a los sectores más desprotegidos de la población a la totalidad de servicios que prestan las instituciones financieras, agregó.
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